El Origen de: La Dama De Elche

Publicado: 3 octubre, 2011 en cultura y curiosidades

Resumen: La dama de Elche es una antigua escultura que fue descubierta casualmente en el año 1897. Es una de las piezas más trascendentes del arte ibérico y en la actualidad se encuentra en el Museo Nacional de Madrid.

descripcion y datos:

La dama de Elche es una impactante escultura de 56 centímetros que fue creada en el Siglo V AC y fue descubierta en la Alcudia (Elche) en el año 1897.

Esta obra de arte ibérica se encuentra en exposición en el Museo Arqueológico Nacional de la ciudad de Madrid, sitio a donde la dama de Elche fue trasladada en el año 1941 luego de su estadía en el Museo del Louvre de París.

La Dama de Elche es la escultura más representativa del arte ibérico y una de las más significativas de todo el Mediterráneo. Datada hacia el siglo IV antes de nuestra era, representa una mujer cuyos atributos han dado lugar a toda una serie de conjeturas aún no concluidas.

DETALLES DE LA ESCULTURA:

Se trata de una talla en piedra caliza, de tono anaranjado, que representa con gran realismo el busto de una mujer ricamente engalanada con joyas de gran tamaño, con tan notable calidad que demuestra haber salido de manos de un genial escultor cuya maestría trasciende la mera idealización de la belleza estética.

Conserva algunos restos de su policromía original, que perseguía mostrar con fidelidad los objetos representados, incluyendo incrustaciones de pasta vítrea en los ojos. Descartadas por inconsistentes las teorías que la identifican como un varón, la figura representa una mujer de mediana edad, de alta posición social, que por motivos religiosos o funerarios fue perpetuada en una escultura cuyo estudio minucioso permite apreciar que sus proporciones siguen el canon clásico de ocho cabezas.

En el análisis de sus componentes comenzaremos de dentro a fuera, de lo que se intuye a lo que se ve. Es posible que la modelo oculte bajo su tocado una serie de trenzas, del mismo modo que aparecen en otras esculturas ibéricas, en las figuras femeninas etruscas y en las korai griegas.

En su parte más íntima, en contacto con el cuerpo, viste una túnica de caída recta que simula lino fino, seguramente de color blanco, con el cuello abierto y sujeto en su parte superior con una fíbula que sigue el tipo inventado por los íberos del sur de la península.

A los lados de la cabeza presenta dos rodetes que posiblemente oculten unos trenzados del pelo enrollados en espiral, del mismo modo que sobre la parte trasera sugiere la colocación de un moño que sujeta una peineta de borde redondeado, de hueso o metal precioso, cubierta con una toca.

Este tipo de armazones capilares, que realzan la altura de la cabeza son frecuentes en otras figuras femeninas ibéricas halladas en otros lugares de la península y fueron citados en la descripción de las mujeres ibéricas que hiciera Artemidoro de Éfeso tras su viaje por Iberia en el año 100 a. C. Algunos estudiosos no interpretan este remate como una peineta, sino como un tocado a modo de mitra o casquete rígido, todo es posible.

Fue descubierta accidentalmente el 4 de agosto de 1897 por un joven de catorce años que jugaba con los útiles de trabajo del los obreros agrícolas del doctor Aureliano Campello en un montículo del término de Elche, la antigua Illici Augusta Colonia Julia de los romanos.
El doctor Campello, aficionado a la arqueología, reunió una importante colección de piezas encontradas en sus tierras de labor y otros lugares de Elche, que dejó en herencia a su hija Asunción por vía testamentaria, con la indicación de que fuera vendida completa a la Real Academia de la Historia para ser destinada al Museo Arqueológico Nacional.
Llegado el momento, la heredera inició los trámites de venta según la voluntad de su padre. Pero cerrado el lote de compra, se encontró la Dama de Elche, que doña Asunción no quiso incluir en el lote establecido.

Entonces entró en acción Pedro Ibarra Ruiz, hermano del fallecido doctor Campello y archivero municipal de Elche, que organizó una fiesta en su casa para mostrar la obra a don Juan de Dios de Rada, director del Museo Arqueológico Nacional, al académico José Ramón Meliá y al arqueólogo alemán Emil Hübner, pero el que se interesó fue el arqueólogo francés Pierre Paris, que informó al Museo del Louvre que acabó comprando por una sustanciosa cantidad la escultura, contra la opinión de su sobrina heredera.

La Dama de Elche permaneció en París más de cuarenta años, hasta que en 1941 el estado español inició unas negociaciones mediante el canje de obras y fue devuelta a España, siendo exhibida inicialmente en el Museo del Prado. En los años setenta se asentó definitivamente en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, siendo reclamada repetidamente por la ciudad de Elche, que se siente expoliada, a la que viajó en 2006 para la exposición con motivo de la inauguración del nuevo Museo Arqueológico y de Historia de Elche.

La delicada obra no ha sufrido ningún proceso de restauración. Un reciente análisis de su policromía, realizado por el equipo de Mª Pilar Luxán del CSIC en España, ha permitido certificar la antigüedad de los pigmentos y espantar aquellas opiniones que dudaban de su autenticidad.
En 1991 se realizó una copia fiel en fibra de vídrio para la ciudad de Elche y poco después otra fiel copia digitalizada encargada por la Diputación de Alicante.

Fuente. DomusPucelae.blogspot.com

 

La Dama de Elche Muestra sus secretos a la ciencia:

El Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS) presentará a mediados de abril un filme científico sobre la célebre Dama de Elche que promete hacer ruido. Una Dama, piedras y hombres pone a disposición del público los últimos descubrimientos de equipos francoespañoles de geólogos y arqueólogos, que demuestran el origen local de la piedra que sirvió para tallar la Dama y la existencia de una escuela iberofenicia de artesanos.

El documental de 26 minutos, que será presentado el 11 de abril en el Centro de Congresos de Elche, entra en materia con los clásicos misterios de la escultura descubierta en 1897, que siguen sin ser resueltos.

Nada se aprenderá sobre si la esculpida, que el franquismo intentó convertir en una especie de símbolo de la “raza hispana” después de tildarla de “reina mora”, era una dama, una reina, una diosa o simplemente una mujer.

La película ha sido producida por arqueólogos del CNRS francés

Pero, por el contrario, los científicos del CNRS Pierre Rouillard, Laurent Costa y Gérard Monthel, pilotos del proyecto, sí revelan nuevos avances en el conocimiento sobre el mundo y el entorno que la creó. En la desembocadura del Segura existió una comunidad iberofenicia que tenía su propia escuela de artesanos, dotada de sus correspondientes canteras de una piedra muy específica, y que practicaban el mestizaje de influencias y de técnicas.

“La Dama de Elche, al igual que otra Dama, la de Guardamar, y de varias piezas de bronce, llevan un mismo sistema de presentación, de organización de la joyería y de tocados de peinado, un sistema que sólo se encuentra en esa zona de la Península Ibérica”, explica el arqueólogo Rouillard.

“Pero muchos de esos temas de los esquemas decorativos pertenecen al mundo oriental del Mediterráneo”, señala, lo que le permite concluir que “como ese repertorio fue objeto de una relectura, de una integración en un estilo propio de la zona, debía de haber una escuela local de artesanos escultores” en el momento de creación de la Dama, en el cuarto o quinto siglo a. C.

Artesanos iberofenicios tallaban la piedra de una cantera local

La clave de ese cruce de culturas, argumenta la película, estaría en el establecimiento de una comunidad fenicia que se inició en Guardamar del Segura hacia finales del siglo VIII a. C. El equipo hispanofrancés tiene “elementos claros de la presencia durante un siglo y medio de fenicios, que luego se diluyeron en la comunidad indígena”.

Indígena es mucho decir, porque la zona del Segura “era un eje muy importante de relaciones, no sólo con los buques mercantes fenicios que iban pasando, sino también con la Alta Andalucía que procuraba metales, gracias al río”, explica Rouillard. “Fue un foco de intercambio cultural, por hablar en el lenguaje de hoy”.

En busca de la cantera

“Por ahí entró un conjunto de esquemas y técnicas del oriente mediterráneo. Tanto en Elche como en Mojote del Cid o en Alcudia tenemos conjuntos muy importantes de escultura”, añade Rouillard. El filme pone a la Dama en relación con un muy reciente descubrimiento, de 2005: un busto masculino inacabado de un guerrero, tallado en exactamente la misma piedra caliza blanda que la Dama.

Gracias a los trabajos de la arqueóloga Pilar León, de la Universidad de Sevilla, Rouillard afirma que se ha podido trabajar en la búsqueda de la cantera común de todas esas esculturas. Y, mediante un complejo Sistema de Información Geográfica (SIG), que modeliza la región, además de la observación de las canteras, los científicos han podido determinar que la piedra utilizada provenía de la cantera de El Ferriol.

“El estilo procede del Mediterráneo oriental”, dice uno de los científicos

“Ahora sabemos que El Ferriol es el centro de un conjunto de producciones hechas con esta piedra, dispersas en un radio de unos 20 kilómetros en torno a la cantera”, indica Rouillard. Es más, en el documental se destaca la hipótesis de que probablemente existió toda una corporación organizada, que iba desde los picapedreros en las canteras hasta los artesanos y los escultores con sus talleres instalados no lejos de las mismas. Las técnicas utilizadas habrían variado muy poco en 23 siglos, porque esa piedra tenía una virtud: al ser a la vez muy blanda y con aguante, permitía acabados precisos gracias a instrumentos como púas y peines.

La proyección de Una Dama, piedras y hombres irá acompañada por otra película, producida en 1969. Con una pizca de ironía, Rouillard habla ya de la posibilidad de organizar un “festival de filmes sobre la Dama de Elche”.

La película del CNRS tiene la delicadeza de dar un repaso a la alucinante historia museística de ese bicho raro que fue, durante años, la Dama. Tras ser descubierta a finales del siglo XIX, fue enviada al Museo del Louvre (París), donde los peritos, perplejos, no pudieron más que calificarla como “Antigüedades del Mediterráneo AM 859”. Francisco Franco logró que su correligionario, el filonazi mariscal francés PhilippePétain, se la regalara.

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