El Origen del Flamenco

Publicado: 20 septiembre, 2010 en cultura y curiosidades

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 El flamenco es un género español de música y danza que se originó en Andalucía en el siglo XVIII, que tiene como base la música y la danza andaluza y en cuya creación y desarrollo tuvieron un papel fundamental los andaluces de etnia gitana  El cante, el toque y el baile son las principales facetas del flamenco.

[¡Pues no es difícil poder definir lo que es el cante!

Es como querer saber por qué Dios hizo de un hueso a la primera mujer.

(González Hervás)

Hay muchas teorías sobre el origen del cante jodo o flamenco, y muy pocas cosas en ellas que puedan demostrarse. Casi todas intentan buscar un núcleo originario puro, el cante jondo o gitano, o conjunto de “cantes básicos”, comparadas con los cuales todas las formas flamencas posteriores o serían “aflamencadas” o “emparentadas con …”. Algunos buscan las raíces del cante flamenco en el exterior (origen pakistaní), otros las buscan en una raza determinada (origen gitano del cante jondo o gitano-andaluz), otros niegan la paternidad a un grupo social o raza determinada en la creación de este cante singular que es el jondo (tesis del origen andaluz como producto de la convivencia de gitanos, moriscos y andaluces, sin privilegiar a ningún grupo determinado). 

Las teorías se podrían resumir así:

a)    predominio de los elementos de origen oriental: el flamenco es de origen oriental (Pakistán, India);

b)    predominio del elemento gitano: el cante es creación genuina de los gitanos;

c)     predominio del elemento gitano, pero no como creador, sino como “forjador” del cante a base de elementos del folclore andaluz;

d)    el cante no es producto de ningún grupo social especial, ni de ninguna etnia: cuando llegaron los gitanos a España, el cante ya había sido creado tal y como lo conocemos;

e)    teoría gitano-morisca del cante: los gitanos no crearon ni forjaron nada, el flamenco es un producto autóctono de la Baja Andalucía y en él confluyen elementos de todas las culturas que se asentaron en esta región y de todos los grupos étnicos que convivieron en ella: andaluces, moriscos, gitanos (los gitanos no crearon nada, pero fueron los primeros que “profesionalizaron” el flamenco, los primeros que lo “comercializaron”, el papel de los moriscos refugiados con los gitanos fue muy importante, así como la tradición de los judíos sefardíes y de los cristianos mozárabes.

La palabra flamenco, referida al género artístico que se conoce bajo ese nombre, se remonta a mediados del siglo XIX. No hay certeza de su etimología, por lo que se han planteado varias hipótesis:

  • Por paralelismo con el ave zancuda del mismo nombre: Algunas hipótesis relacionan el origen del nombre del género flamenco con las aves zancudas del mismo nombre
  •  Una de ellas dice que el flamenco recibe esa denominación porque el aspecto y el lenguaje corporal de sus intérpretes recuerda a dichas aves. Marius Schneider, en cambio, defiende que el origen del término puede estar en el nombre de estas aves, pero no en su parecido con el estilo de los bailaores sino en que el modo de mi, que es el predominante en el repertorio flamenco, se relaciona en la simbología medieval, entre otros animales, con el flamenco
  • Por ser la música de los “fellah min gueir ard”, los campesinos moriscos sin tierra: Según Blas Infante el término “flamenco” proviene de la expresión hispanoárabe fellah min gueir ard (فلاح من غير أرض), que significa “campesino sin tierra”. Según él, muchos moriscos se integraron en las comunidades gitanas, con las que compartían su carácter de minoría étnica al margen de la cultura dominante. Infante supone que en ese caldo de cultivo debió surgir el cante flamenco, como manifestación del dolor que ese pueblo sentía por la aniquilación de su cultura.
  •  Sin embargo Blas Infante no aporta fuente histórica documental alguna que avale esta hipótesis y, teniendo en cuenta la férrea defensa que hizo a lo largo de su vida de una reforma agraria en Andalucía, que paliase la mísera situación del jornalero andaluz de su época, esta interpretación parece más ideológica y política que histórica o musicológica. No obstante, el Padre García Barrioso, también considera que el origen de la palabra flamenco pudiera estar en la expresión árabe usada en Marruecos fellah-mangu, que significa “los cantos de los campesinos”.
  •  Asimismo Luis Antonio de Vega aporta las expresiones felahikum y felah-enkum, que tienen el mismo significado.
  • Porque su origen está en Flandes: Otro número de hipótesis vinculan el origen del término con Flandes. Según Felipe Pedrell el flamenco llegó a España desde esas tierras en la época de Carlos V, de ahí su nombre
  •  Algunos añaden que en los bailes que se organizaron para dar la bienvenida a dicho monarca se jaleaba con el grito de ¡Báilale al flamenco! Sin embargo el término “flamenco” vinculado a la música y al baile surgió a mediados del siglo XIX, varios siglos después de ese hecho.
  •  
  • Porque a los gitanos se les conoce también como flamencos: En 1881 Demófilo, en el primer estudio sobre el flamenco, argumentó que este género debe su nombre a que sus principales cultivadores, los gitanos, eran conocidos frecuentemente en Andalucía bajo dicha denominación
  • En 1841 George Borrow en su libro Los Zíncali: Los gitanos de España ya había recogido esta denominación popular, lo que refuerza la argumentación de Demófilo.
Gitanos o egiptanos es el nombre dado en España tanto en el pasado como en el presente a los que en inglés llamamos gypsies, aunque también se les conoce como “castellanos nuevos”, “germanos” y “flamencos
El nombre de “flamencos”, con el que al presente son conocidos en diferentes partes de España

No se tiene certeza del motivo por el que los gitanos eran llamados “flamencos”, sin embargo hay numerosas noticias que apuntan hacia un origen jergal, situando al término “flamenco” dentro del léxico propio de la germanía. Esta teoría sostiene que “flamenco” deriva de flamancia, palabra que proviene de “flama” y que en germanía se refiere al temperamento fogoso de los gitanos. En el mismo sentido el diccionario de la Real Academia Española dice que “flamenco” significa coloquialmente “chulo o insolente”, siendo un ejemplo de ello la locución “ponerse flamenco

 En un significado similar, el término “flamenco” es usado como sinónimo de “cuchillo” y de “gresca” o “algazara” por Juan Ignacio González del Castillo, en su sainete El soldado fanfarrón (ca. 1785). No obstante, Serafín Estébanez Calderón que en sus Escenas andaluzas (1847) aporta las primeras descripciones de situaciones flamencas, no utilizó ese nombre para calificarlas.

PAKISTAN PUEDE SER CLAVE DE LA FUSION

Historia del cante jondo:

«Pakistán es una tierra antigua y cuna de las más antiguas civilizaciones. Las ruinas de Mohen-Jo-Daro y Harappa, que los arqueólogos sitúan con fecha anterior a 2.500 a. C., revelan la existencia de una avanzada y floreciente cultura. El territorio que hoy constituye el Este (West Pakistán) fue el primer hogar de los antiguos arios, conociendo, además, la invasión de las legiones macedónicas de Alejandro. Árabes, persas, turcos, afganos y mongoles llegaron y se establecieron allá, haciendo florecer distintas civilizaciones.

En el año 711 de la era Cristiana, Mohamed Ben Kassim conquistó Sindh, unos meses después de que Tarik Benzyed invadiese la Península Ibérica; uno y otro, mandados por el Califato de Damasco. El camino desde Andalucía a Sindh, a través de Damasco, estaba trazado. Músicos, artistas, arquitectos, aprendieron el camino de ida y vuelta, a través del mundo musulmán, llevando como equipaje su sabiduría a los distintos pueblos de la antigüedad árabe.

Cuando Ziryab vino de Persia a Andalucía para enseñar su cante a los músicos españoles, ya el camino exististía, y no cabe duda de que los españoles sabían viajar, llevando consigo su saber para mostrarlo a los demás. Que llegaron hasta Sind es indudable, y los hombres antiguos de mi patria aprenderían a conocer la música que los primitivos españoles tenían antes de la invasión de los árabes, contribuyendo este medio a la más perfecta compenetración entre ambos pueblos en la antigüedad.

Por eso, cuando Ziryab enseñaba su arte en Andalucía, trataba con personas y terreno conocidos, que en los tiempos siguientes se unieron más. Y cuando los árabes perdían su hegemonía en España, y marcharon a tierras musulmanas por el Norte de África y el Oriente Medio, ya llevarían sus usos y costumbres a sus hermanos de religión hasta el límite extremo del camino, que era Sindh.

En un mapa general puede observarse cómo la tierra musulmana, desde España hasta Sind, tenía una perfecta continuidad. Téngase en cuenta que en los tiempos primitivos de las invasiones árabes, la región de Sindh tenía un grado de cultura superior, y sus conocimientos musicales eran perfectos, cosa que no tenían aún los árabes. La civilización ario-indostánica (de 2.500 a.C.), que era la de Sindh, se limitó a recoger los valores que podían enriquecerla, elevando así la importancia de su patrimonio artístico.

Siendo los árabes maestros en traducir y asimilar todas las ramas de las ciencias, literatura y arte, supieron captar hábilmente la música indostánica, asimilándola hasta el extremo de usarla como propia.

Después de estas explicaciones, es más fácil comprender la relación que pueda existir entre una Andalucía árabe y un Sindh Indostánico, a través de un camino uniforme y recto.» (Aziz Balouch, 24-25)

«Y, finalmente, en el mundo de la música, debo mencionar a quien, por su arte, aun florece en España, y cuya música ha permanecido en esencia con espíritu inalterable desde los tiempos de su introducción, durante el priodo del esplendor musulmán. El nombre de este sabio cantor y músico fue Hassan Ali Ben Nafi Ziryab, de Persia, fundador del mundialmente famoso cante jondo.

Los detalles e historia de la evolución de esta música merecen una adecuada explicación.

El Califa de Bagdad, Harum-el-Raschid, envió a Córdoba a su predilecto poeta-cantor, musicólogo y compositor, Ziryab, como un gesto de buena voluntad para el Califa de Córdoba. Éste era poeta y filósofo, gran protector de las Artes y la Música. Ziryab fue encargado de enseñar a los andaluces el arte de la música y a tocar instrumentos orientales.

Y músicos españoles declaran que la famosa guitarra española fue introducida por Ziryab; estaba hecho este instrumento según el modelo de otro persa, el “Tar”, o el árabe “Lute”, y originariamente tuvo cuatro cuerdas tan sólo. La quinta fue añadida por Ziryab y la sexta ha sido aplicada, relativamente en época moderna [por Vicente Espinel]. Se dice que Ziryab había visitado Sind (ahora provincia de Pakistán, donde está situado Karachi) y que había estudiado el estilo del cantar Sindhi.

Ziryab era maestro de música persa-baluchi (téngase en cuenta que en aquellos tiempos el el Baluchistán formaba parte de Persia). Era un artista consumado que había estudiado a fondo la música indostánica, siendo reconocido en su época, el siglo IX, como el más profundo conocedor de esta música clásica, y cuya fama había trascendido fuera de Bagdad, haciéndole famoso por todo el mundo entonces. […]

Ziryab cantó por mucho tiempo, acompañándose de su instrumento especial de cuatro cuerdad, del que sabría sacar unas melodías nunca escuchadas, al compás de su voz. Esta música de Ziryab trascendió al exterior, se hizo popular, surgiendo los imitadores, andaluces del Califato, que no descansaron ni cedieron en su empeño hasta aprender en lo posible la dulce música que les había enseñado el maestro. Cantaba cada uno según su estilo, pero imitando el gran modelo que era Ziryab. […]

No cabe duda de que la influencia sería recíproca; es decir, que lo mismo que Ziryab vino a España e influyó de un modo decisivo en la música popular de la Andalucía de entonces, los españoles que partiendo de su tierra, a través del mundo árabe, que en aquellos tiempos era una continuidad, llegarían a Sindh, donde no dejarían de poner las huellas de su arte y sentimiento.

 Se da la circunstancia de que el “cante grande” [jondo] español, como seguiriyas, soleares, cañas, polos, etc., está completamente identificado con las música folclórica Sufi, como las composiciones del magistral poeta místico Shah Latif y muchos otros, que, al cantar, da la forma exacta melódica del “cante grande” citado. La palabra “jondo” bien pudiera derivarse de las voces del idioma “Sindhi” gind, que significa ‘alma’ (cante del alma), o bien de “hindu” indostánico, como haciendo relación a su origen.

el “cante jondo” es “el más genuino cante andaluz, de profundo sentimiento”. Este diccionario recoge como equivalentes las locuciones “cante jondo” o “cante hondo”, lo que avala que el término “jondo” no es más que la forma dialectal andaluza de la palabra “hondo”, con su característica aspiración de la h proveniente de f inicial. Sin embargo Máximo José Kahn llegó a sostener que el término “jondo” procede de la locución hebrea “jom-tob” o “yom-tob”, desinencia de algunos cantos sinagogales  Según García Matos e Hipólito Rossy, no todo cante flamenco es cante jondo. Manuel de Falla consideraba que el cante jondo era el cante antiguo, mientras que el cante flamenco era el moderno

El Antiflamenquismo de la Generación del 98

El flamenquismo, definido por la Real Academia Española como la “Afición a las costumbres flamencas o achuladas”, es un cajón de sastre conceptual donde caben el cante flamenco y la afición a los toros, entre otros elementos castizos españoles. Estas costumbres fueron fuertemente atacadas por la Generación del 98, siendo todos sus miembros “antiflamenquistas”, a excepción de los hermanos Machado, pues Manuel y Antonio, al ser sevillanos e hijos del folclorista Demófilo, tenían una visión más compleja del asunto.

El paladín del antiflamenquismo fue el escritor madrileño Eugenio Noel, quien en su juventud había sido un casticista militante. Noel atribuyó al flamenco y la tauromaquia el origen de los males de España. A su entender, la ausencia de estas manifestaciones culturales en los modernos estados europeos, parecían traducirse en un mayor desarrollo económico y social. Estas consideraciones hicieron que se estableciera durante décadas una grieta insalvable entre el flamenco y la mayor parte de la intelectualidad.

En los años 1980 surgió una nueva generación de artistas flamencos que ya han recibido la influencia de Camarón, Paco de Lucía, Morente, etc. Estos artistas tenían un mayor interés por la música popular urbana que en aquellos años estaba renovando el panorama musical español, era la época de la Movida madrileña. Entre ellos destacan Pata Negra, que fusionaron el flamenco con el blues y el rock, Ketama, de inspiración pop y caribeña y Ray Heredia, creador de un universo musical propio donde el flamenco ocupa un lugar central.

A finales de esa década y durante toda la siguiente la fonográfica Nuevos Medios lanzó a muchos músicos bajo la etiqueta Nuevo Flamenco, abusándose de la etiqueta “flamenco” con fines estrictamente comerciales. Así, esta denominación ha agrupado a músicos muy distintos entre sí, tanto intérpretes de flamenco orquestado, como músicos de rock, pop o música latina cuya única vinculación con el flamenco es el parecido de su técnica vocal con la de los cantaores, sus orígenes familiares o su prodecencia gitana, pero que por lo demás, se salen de cualquier estructura flamenca clásica, habiendo desaparecido todo rastro del compás, modos tonales y de las estructuras melódicas propias de los palos.

Sin embargo el hecho de que muchos de los intérpretes de esa nueva música sean además reconocidos cantaores, caso de José Mercé, El Cigala y otros, ha propiciado etiquetar como flamenco todo lo que ellos interpretan, aunque el género de sus canciones difiera bastante del flamenco clásico. En cambio, otros artistas contemporáneos, como los grupos O’Funkillo y Ojos de Brujo, siguiendo la senda de Diego Carrasco, emplean estilos musicales no flamencos pero respetando el compás o estructura métrica de ciertos palos tradicionales. Asimismo existen cantaores enciclopédicos como Arcángel, Miguel Poveda, Mayte Martín, Marina Heredia o Estrella Morente que, sin renunciar a los beneficios artísticos y económicos de la fusión y del nuevo flamenco, mantienen en sus interpretaciones un mayor peso lo flamenco concebido en el sentido más clásico del término, lo que supone un significativo regreso a los orígenes.

La implicación de los poderes públicos españoles en la promoción del flamenco es cada día mayor. En este sentido existe la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y actualmente se construye en Jerez de la Frontera la Ciudad del Flamenco, que albergará el Centro Nacional de Arte Flamenco, dependiente del Ministerio de Cultura y que pretenderá canalizar y ordenar las iniciativas sobre dicho arte.

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